Nueva serie de estudios de la Biblia
28 Febrero 2010Nota Editorial
26 Febrero 2010
Como seres humanos todos tenemos la capacidad de seguir el liderazgo de alguien que nos guíe en nuestro camino, sin embargo también tenemos la impresionante capacidad de guiar a otros en su caminar. Dios diseñó al hombre con ambas capacidades, las cuáles son igualmente necesarias para cada uno. Una parte vital de ese diseño de Dios es la necesidad de seguir a alguien que sea superior a nosotros. Ante esa superioridad rendimos admiración, alabanza y exaltación. En los casos de convicciones más profundas rendimos adoración y rendición a aquel cuyo camino hemos decidido seguir. El camino del cristiano se caracteriza por ser un discípulo de Jesús, seguir sus pisadas, reconocer su señorío y rendirnos ante su Majestad. En la medida que nosotros seguimos las huellas del Maestro, también dejamos huellas que quedan impresas para que otros puedan encontrar el camino y seguir a Aquel a quien nosotros hemos decidido seguir.
Seguir a Jesús y dejar huellas para guiar a otros a sus pies es en gran medida lo que caracteriza la vida de un discípulo. Algunas de estas huellas están impregnadas de características como un cambio profundo de nuestro ser, convicciones por las cuáles se está dispuesto a vivir y morir, amor a Dios y al prójimo, sacrificio a favor de otros, pasión por aquellas cosas que para Dios son importantes… Las huellas de un discípulo de Jesús tienen la capacidad de marcar las vidas de aquellos que llegan a estar en contacto con él.
Durante las siguientes semanas en CONEXIÓN vamos a detenernos a estudiar aquellas características vitales de un discípulo de JESUS. Es nuestro objetivo que juntos podamos comprender más profundamente el compromiso y la responsabilidad que conlleva vivir la vida cristiana. Esperamos igualmente que el comprender estas verdades de cómo fruto en sus vidas una pasión renovada por seguir al Maestro, obedecer sus enseñanzas y representarlo en este mundo como El debe ser representado por aquellos que somos miembros de su familia en esta tierra. Te invitamos de seguir con nosotros las huellas del Maestro y a dejar huellas para que otros lo puedan encontrar…
Un abrazo,
Alberto Filós Typaldos (Curry)
CONEXIÓN – Comunidad Cristiana
Nota Editorial
8 Enero 2010Increíblemente son las 4:00 a.m. y no puedo dormir; la celebración del Año Nuevo terminó ya hace un par de horas en nuestra casa, sin embargo es tanta la adrenalina de esta celebración (y el exceso de Coca Cola) que a esta hora aún no tengo sueño. Aprovecho para escribir esta breve reflexión de un año que terminó y de un nuevo año que recién inicia…
A lo largo de varios momentos en el último día del año venía a mi mente esta palabra: “Ebenezer”. Es una palabra que aparece en la Biblia en el 1er. Libro de Samuel, Capítulo 7, verso 12. Así dice este texto: “Después Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Ebenezer, «El Señor no ha dejado de ayudarnos.»” A lo largo del día recordaba en como terminamos el 2008 e iniciamos el 2009 en mi familia, mi suegro y mi papá enfermos de cáncer, enfrentándonos a un futuro terriblemente incierto. Doce meses han transcurrido, mi papá le hizo frente a su tratamiento y por la gracia de Dios su cuerpo está limpio del cáncer, mi suegro falleció en los primeros meses del año y por la gracia de Dios mi esposa ha recibido la fortaleza de arriba para hacerle frente al dolor de esta pérdida tan grande. Junto con esto, llega a nuestra s vidas Ani, nuestra sobrina, y terminamos el año con la noticia de la llegada de nuestro tercer hijo para mediados del 2010. En medio de esto, retos y presiones de todo tipo, personales, familiares, laborales y en nuestro trabajo sirviendo a Dios y a nuestro prójimo… retos que no terminan… retos…
Esta celebración del año nuevo fue especial, diferente, pero igualmente especial. Por lo emotivo de la ocasión, teniendo a toda mi familia junta en estas fiestas, hice un esfuerzo por no dejar mis sentimientos a flor de piel. Sin embargo me llegó a lo profundo ver a mi cuñado con lágrimas en sus ojos decirme estas palabras… “qué bueno que terminó este año…” En ese momento recordé una vez más lo difícil que fue el año que pasó, pero que importante fue en la historia de nuestras vidas para recordar al finalizar esta etapa las palabras con las cuáles me desperté el 31 de diciembre: “Ebenezer, «El Señor no ha dejado de ayudarnos.»”
“Ebenezer” es una palabra que me da también esperanza ahora que comenzamos una nueva década, la cual será para mí la cuarta en el planeta tierra. Si Dios no ha dejado de ayudarnos hasta el día de hoy, ¿Por qué habría de hacerlo ahora? Para cada reto que se presenta hoy, personal, familiar, laboral y en nuestro servicio a Dios y a nuestro prójimo… EBENEZER… ¡El Señor no ha dejado de ayudarnos!
Te invito a recordar estas palabras también para ti en toda circunstancia en este nuevo año: EBENEZER: El Señor no ha dejado de ayudarnos… ¡NI DEJARA DE AYUDARNOS EN ESTE 2010!
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Les dejo con el Video de nuestra vida en Conexión durante el 2009
aaft

Escrito por conexioncomunidad 