En esta sección encontrarás los últimos bosquejos de los mensajes basados en la palabra de Dios que se han enseñado en Conexión.
SOMOS LA IGLESIA
Lecciones del Ministerio del Apóstol Pedro
Hace una semana iniciamos nuestro nuevo estudio “Somos la Iglesia”, marcando así un nuevo capítulo en nuestra historia como comunidad cristiana. Iniciamos nuestro estudio enfatizando la necesidad de transformación en las vidas de las personas que tenemos el honor y la responsabilidad de llamarnos cristianos. Asimismo enfatizamos que un elemento imprescindible para que esta transformación ocurra en una persona es la Iglesia. Una señal de que la obra de la Iglesia está dando resultado es que las vidas de sus miembros son transformadas por Dios. Reiteramos hoy que algunas de las señales que evidencian esta transformación son las que mencionamos a continuación:
• Que aquellos que no buscan a Dios comiencen a buscarlo
• Que aquellos que no lo conocen lo conozcan
• Que aquellos que no obedecen su Palabra la obedezcan
• Que aquellos que no aman a Dios lo amen
• Que aquellos que no le sirven le sirvan
• Y que aquellos que hoy viven para sí mismos comiencen a vivir para Dios
Tomando el ejemplo de la primera iglesia estudiamos algunas señales de vida de aquellos primeros cristianos:
† Las prácticas en las cuáles se mantenían firmes
† El poder de Dios
† El compañerismo que había entre ellos
† El crecimiento
Finalizamos invitando al siguiente compromiso:
† La oración y el estudio bíblico personal
† Establecer relaciones de compañerismo con otros creyentes
† Compartir generosamente con otros las bendiciones que Dios te da
† Congregarte semanalmente para adorar a Dios y aprender más de El
† Dar a conocer a Dios a aquellos que regularmente están a tu alrededor que no lo conocen
Hoy continuaremos con nuestro estudio enfocándonos en el ejemplo de uno de los principales líderes de esa primera iglesia. La historia de los primeros cristianos se resume en el libro de Hechos de los Apóstoles. Esta historia se divide entonces en dos grandes bloques en el libro de los Hechos:
• El ministerio del Apóstol Pedro (Hechos 1:1 – 12:25) Establecimiento y expansión de la Iglesia
• El ministerio del Apóstol Pablo (Hechos 13:1 – 28:31) Viajes Misioneros y extensión de la Iglesia
A través del ejemplo de la vida del Apóstol Pedro vamos a seguir respondiendo hoy la pregunta que hicimos hace una semana:
¿Qué hacía posible que esta primera iglesia se mantuviera viva y vibrante?
Aunque hay mucho que podemos enfatizar del ejemplo de Pedro por el relato de los primeros capítulos del libro de los Hechos, hoy vamos a enfocarnos en 4 lecciones clave de su vida que marcaron el rumbo de la primera iglesia y que fueron un ejemplo para esos primeros cristianos.
I. Enfocados en dar
1 Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.2 Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.3 Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna.4 Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: — ¡Míranos!
5 El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo.
6 —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
7 Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.8 De un salto se puso en pie y comenzó a caminar. Luego entró con ellos en el templo con sus propios pies, saltando y alabando a Dios.9 Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios,10 lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa, y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.
Hechos 3:1-10
Esta primera iglesia no disponía de grandes recursos financieros, no tenía edificios o propiedades, ni programas de televisión; sin embargo era una iglesia poderosa. Este poder se evidencia en este texto. Pedro y Juan no tenían dinero, pero eso no fue un obstáculo para dar. Dieron lo que tenían y lo dieron reconociendo quien era el que tenía el poder para resolver la situación actual del mendigo. Es importante resaltar que este hombre no recibió lo que él pensaba que necesitaba, sino que recibió mucho más que eso.
A menudo en la iglesia cristiana nos equivocamos al enfocar demasiado que el dar tiene que ver exclusivamente con dinero o posesiones materiales. Aunque esta es una parte importante del dar, no se limita a los bienes materiales. Es más, la realidad es que muchas veces dar dinero o bienes es más fácil que dar de los dones que Dios nos ha dado. Dar cuando más cuesta es cuando nos cuesta tiempo y cuando un aspecto vital de nuestra vida se involucra en lo que damos.
Hoy entiendo que tres dones que Dios me ha dado son el de enseñar, aconsejar y liderizar. Esos dones los defino como mi aporte más importante a nuestra comunidad y me enfoco en mantenerme consistentemente dando de lo que Dios me ha dado en este sentido. Ahora bien, esto que yo tengo para dar aunque es bueno, no es suficiente para la edificación de la Iglesia. Es importante que cada uno de los que asistimos a CONEXIÓN identifiquemos nuestros dones, aquello que Dios nos ha dado para bendecir a otros, y nos enfoquemos en darlos al servicio de los demás.
Lo que das materialmente nunca te eximirá de la responsabilidad de bendecir a otros con los dones que Dios te ha dado. Te pregunto entonces una vez más… ¿Qué tienes para dar que Dios te ha dado para bendecir a otros?
II. Enfocados en obedecer
17 El sumo sacerdote y todos sus partidarios, que pertenecían a la secta de los saduceos, se llenaron de envidia. 18 Entonces arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel común. 19 Pero en la noche un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó.20 «Vayan —les dijo—, preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida.»
21 Conforme a lo que habían oído, al amanecer entraron en el templo y se pusieron a enseñar. Cuando llegaron el sumo sacerdote y sus partidarios, convocaron al Consejo, es decir, a la asamblea general de los ancianos de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los apóstoles.22 Pero al llegar los guardias a la cárcel, no los encontraron. Así que volvieron con el siguiente informe: 23 «Encontramos la cárcel cerrada, con todas las medidas de seguridad, y a los guardias firmes a las puertas; pero cuando abrimos, no encontramos a nadie adentro.»
24 Al oírlo, el capitán de la guardia del templo y los jefes de los sacerdotes se quedaron perplejos, preguntándose en qué terminaría todo aquello.25 En esto, se presentó alguien que les informó: «¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo.»26 Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente.27 Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó:
28 —Terminantemente les hemos prohibido enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte de ese hombre.
29 — ¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! —respondieron Pedro y los demás apóstoles—.
Hechos 5: 17-29
Del capítulo 4 en adelante en el libro de los Hechos comenzamos a ver como la Iglesia comienza a enfrentar oposición de los líderes religiosos. Estos mismos fueron los responsables de la muerte de Jesús y obviamente se oponían a que se siguiera enseñando y haciendo milagros en su nombre. Ante esto deciden encarcelar a los apóstoles y los intimidaron para que no siguieran enseñando en el nombre de Jesús. La respuesta de Pedro marca una lección vital para la primera iglesia y para nosotros como creyentes el día de hoy: ¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!
Esto no significa que uno ha de rebelarse ante la autoridad por cualquier motivo, pero sí establece un principio importante de que aunque en un país existan legislaciones que no honran a Dios es nuestro deber primero obedecer a Dios. Esta es una lección para la vida familiar, el ambiente laboral y nuestros círculos sociales. Nunca la popularidad ni la conveniencia deben ser el factor que determinen si hemos o no de obedecer a Dios.
La obediencia absoluta a Dios y a sus enseñanzas es una de las principales señales de vida espiritual en un cristiano. Esto es inclusive más importante que cuanto tiempo ores o cuantos versículos bíblicos te aprendas de memoria, más importante que todas las obras piadosas que realices o los bienes que des.
III. Enfocados en incluir a todo el que genuinamente desea conocer a Dios
Cornelio manda llamar a Pedro
1 Vivía en Cesarea un centurión llamado Cornelio, del regimiento conocido como el Italiano.2 Él y toda su familia eran devotos y temerosos de Dios. Realizaba muchas obras de beneficencia para el pueblo de Israel y oraba a Dios constantemente.3 Un día, como a las tres de la tarde, tuvo una visión. Vio claramente a un ángel de Dios que se le acercaba y le decía: — ¡Cornelio!
4 — ¿Qué quieres, Señor? —le preguntó Cornelio, mirándolo fijamente y con mucho miedo.
—Dios ha recibido tus oraciones y tus obras de beneficencia como una ofrenda —le contestó el ángel—. 5 Envía de inmediato a algunos hombres a Jope para que hagan venir a un tal Simón, apodado Pedro. 6 Él se hospeda con Simón el curtidor, que tiene su casa junto al mar.
7 Después de que se fue el ángel que le había hablado, Cornelio llamó a dos de sus siervos y a un soldado devoto de los que le servían regularmente.8 Les explicó todo lo que había sucedido y los envió a Jope.
La visión de Pedro
9 Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar. Era casi el mediodía. 10 Tuvo hambre y quiso algo de comer. Mientras se lo preparaban, le sobrevino un éxtasis.11 Vio el cielo abierto y algo parecido a una gran sábana que, suspendida por las cuatro puntas, descendía hacia la tierra.12 En ella había toda clase de cuadrúpedos, como también reptiles y aves.
13 —Levántate, Pedro; mata y come —le dijo una voz.
14 — ¡De ninguna manera, Señor! —replicó Pedro—. Jamás he comido nada impuro o inmundo.
15 Por segunda vez le insistió la voz: —Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro.
16 Esto sucedió tres veces, y en seguida la sábana fue recogida al cielo.
17 Pedro no atinaba a explicarse cuál podría ser el significado de la visión. Mientras tanto, los hombres enviados por Cornelio, que estaban preguntando por la casa de Simón, se presentaron a la puerta. 18 Llamando, averiguaron si allí se hospedaba Simón, apodado Pedro.
19 Mientras Pedro seguía reflexionando sobre el significado de la visión, el Espíritu le dijo: «Mira, Simón, tres hombres te buscan.20 Date prisa, baja y no dudes en ir con ellos, porque yo los he enviado.»
21 Pedro bajó y les dijo a los hombres: —Aquí estoy; yo soy el que ustedes buscan. ¿Qué asunto los ha traído por acá?
22 Ellos le contestaron: —Venimos de parte del centurión Cornelio, un hombre justo y temeroso de Dios, respetado por todo el pueblo judío. Un ángel de Dios le dio instrucciones de invitarlo a usted a su casa para escuchar lo que usted tiene que decirle.
23 Entonces Pedro los invitó a pasar y los hospedó.
Pedro en casa de Cornelio
Al día siguiente, Pedro se fue con ellos acompañado de algunos creyentes de Jope.24 Un día después llegó a Cesarea. Cornelio estaba esperándolo con los parientes y amigos íntimos que había reunido.25 Al llegar Pedro a la casa, Cornelio salió a recibirlo y, postrándose delante de él, le rindió homenaje.26 Pero Pedro hizo que se levantara, y le dijo: —Ponte de pie, que sólo soy un hombre como tú.
27 Pedro entró en la casa conversando con él, y encontró a muchos reunidos.
28 Entonces les habló así: —Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo. 29 Por eso, cuando mandaron por mí, vine sin poner ninguna objeción. Ahora permítanme preguntarles: ¿para qué me hicieron venir?
30 Cornelio contestó: —Hace cuatro días a esta misma hora, las tres de la tarde, estaba yo en casa orando. De repente apareció delante de mí un hombre vestido con ropa brillante, 31 y me dijo: “Cornelio, Dios ha oído tu oración y se ha acordado de tus obras de beneficencia.32 Por lo tanto, envía a alguien a Jope para hacer venir a Simón, apodado Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar.” 33 Así que inmediatamente mandé a llamarte, y tú has tenido la bondad de venir. Ahora estamos todos aquí, en la presencia de Dios, para escuchar todo lo que el Señor te ha encomendado que nos digas.
34 Pedro tomó la palabra, y dijo: —Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, 35 sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia.
44 Mientras Pedro estaba todavía hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje.45 Los defensores de la circuncisión que habían llegado con Pedro se quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los gentiles,46 pues los oían hablar en lenguas y alabar a Dios. Entonces Pedro respondió:
47 — ¿Acaso puede alguien negar el agua para que sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?
48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos algunos días.
Hechos 10: 1-48
Uno de los aspectos que a menudo pasamos por alto es que los primeros cristianos eran judíos. Para ellos hacía todo el sentido del mundo que el Mesías hubiera dado su vida por el pueblo escogido, sin embargo algo que nunca consideraron era que la redención no los involucraba únicamente a ellos, sino que también incluía a todos aquellos no judíos, mejor conocidos en ese tiempo como gentiles. En este proceso los apóstoles debían romper fuertes paradigmas y el primero de ellos en hacerle frente a este cambio de paradigma fue Pedro: Dios escogió tanto a judíos como a gentiles para ser su pueblo. Este cambio de paradigma demandaría que todas aquellas prácticas judías que involucraban no contaminarse con los gentiles cesarán considerando que de ahora en adelante tanto unos como los otros eran parte del pueblo escogido por Dios.
La realidad de la iglesia cristiana es que no debe rechazar a ninguna persona que genuinamente muestre un deseo de conocer a Dios. Ahora bien, la iglesia de nuestro Señor Jesucristo en esta tierra está llena de imperfección, pecadores salvados por gracia, hechos santos pero en proceso de ser perfeccionados. Por esta razón una cultura de aceptación es vital en la iglesia, aceptando las debilidades unos de los otros pero sin irnos al extremo de adaptar las verdades de la palabra de Dios a un estilo de vida pecaminoso. La iglesia parte de la premisa de que Jesús murió por todos los hombres y que es nuestro deber aceptar a las personas que tengan un deseo genuino de conocer a Dios, aún cuando su vida esté lejos de reflejar los valores y principios que El enseñó.
En los capítulos que vendrían la iglesia se comenzaría a extender mucho más entre los no judíos, reforzando así la verdad de que el evangelio no es exclusivo para los judíos. Como consecuencia de esto la convivencia entre judíos y gentiles pasaría a ser una nueva realidad para la iglesia cristiana del primer siglo.
IV. Enfocados en la oración unos por otros
1 En ese tiempo el rey Herodes hizo arrestar a algunos de la iglesia con el fin de maltratarlos.2 A Jacobo, hermano de Juan, lo mandó matar a espada.3 Al ver que esto agradaba a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Esto sucedió durante la fiesta de los Panes sin levadura.4 Después de arrestarlo, lo metió en la cárcel y lo puso bajo la vigilancia de cuatro grupos de cuatro soldados cada uno. Tenía la intención de hacerlo comparecer en juicio público después de la Pascua.5 Pero mientras mantenían a Pedro en la cárcel, la iglesia oraba constante y fervientemente a Dios por él.
6 La misma noche en que Herodes estaba a punto de sacar a Pedro para someterlo a juicio, éste dormía entre dos soldados, sujeto con dos cadenas. Unos guardias vigilaban la entrada de la cárcel.7 De repente apareció un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. Despertó a Pedro con unas palmadas en el costado y le dijo: «¡Date prisa, levántate!» Las cadenas cayeron de las manos de Pedro.8 Le dijo además el ángel: «Vístete y cálzate las sandalias.» Así lo hizo, y el ángel añadió: «Échate la capa encima y sígueme.»
9 Pedro salió tras él, pero no sabía si realmente estaba sucediendo lo que el ángel hacía. Le parecía que se trataba de una visión.10 Pasaron por la primera y la segunda guardia, y llegaron al portón de hierro que daba a la ciudad. El portón se les abrió por sí solo, y salieron. Caminaron unas cuadras, y de repente el ángel lo dejó solo.
11 Entonces Pedro volvió en sí y se dijo: «Ahora estoy completamente seguro de que el Señor ha enviado a su ángel para librarme del poder de Herodes y de todo lo que el pueblo judío esperaba.»
12 Cuando cayó en cuenta de esto, fue a casa de María, la madre de Juan, apodado Marcos, donde muchas personas estaban reunidas orando.13 Llamó a la puerta de la calle, y salió a responder una sierva llamada Rode.14 Al reconocer la voz de Pedro, se puso tan contenta que volvió corriendo sin abrir. —¡Pedro está a la puerta! —exclamó.
15 —¡Estás loca! —le dijeron. Ella insistía en que así era, pero los otros decían: —Debe de ser su ángel.
16 Entre tanto, Pedro seguía llamando. Cuando abrieron la puerta y lo vieron, quedaron pasmados.17 Con la mano Pedro les hizo señas de que se callaran, y les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. —Cuéntenles esto a Jacobo y a los hermanos —les dijo. Luego salió y se fue a otro lugar.
18 Al amanecer se produjo un gran alboroto entre los soldados respecto al paradero de Pedro.19 Herodes hizo averiguaciones, pero al no encontrarlo, les tomó declaración a los guardias y mandó matarlos. Después viajó de Judea a Cesarea y se quedó allí.
Hechos 12: 1-18
En medio de la situación crítica del Apóstol Pedro la iglesia hacía una cosa: oraban constante y fervientemente a Dios por él. Que importante que la Biblia no solo nos diga que la iglesia oraba por él, sino que enfatiza cómo lo hacían. ¡Esta oración contribuyó a que Pedro fuera liberado de una manera milagrosa a tal extremo que aún cuando salió los mismos que oraban por él no lo podían creer!
Si existe una práctica vital de esta primera iglesia que necesitamos urgentemente imitar es ésta: ORAR CONSTANTE Y FERVIENTEMENTE UNOS POR OTROS. Dios diseñó esta sociedad con nosotros dándonos la responsabilidad de orar unos por otros, no sencillamente asumir que dado que Dios es Soberano y Todopoderoso El va a hacer todas las cosas independientemente de si nosotros decidimos orar o no. La oración constante y ferviente es como un detonador para que el poder de Dios se manifieste en medio de las necesidades de nuestros hermanos. Que pensemos que como cristianos podemos subsistir sin la oración de otros creyentes es una mentira. Nos necesitamos unos a otros y esto se evidencia especialmente en la oración. Consideremos aún que por Pedro ser un Apóstol y un hombre usado por Dios esto no lo eximía de la necesidad de que la iglesia orara por él.
En esta nueva etapa de CONEXIÓN queremos invitarte a comprometerte con lo siguiente:
† Bendecir la vida de otros a través de los dones que Dios te ha dado
† Obedecer las enseñanzas de la Biblia incondicionalmente
† Aceptar en la comunidad a todo aquel que genuinamente desea conocer a Dios
† Orar por las necesidades de tus hermanos y hermanas
¡Te invitamos construir juntos una Iglesia viva y vibrante, llena de vidas transformadas!